lunes, 25 de enero de 2016

Tu firma puede decir mucho sobre ti

La importancia, según los grafólogos, no radica solo en su uso para trámites e identificación, sino también para mostrar la personalidad del firmante.La grafología es una técnica de análisis de la escritura útil para conocerse mejor a uno mismo y a los demás. Uno de los aspectos que despierta mayor interés de esta disciplina es el análisis de la firma. Al estudiarla, lo primero que hay que tener en cuenta es que el texto representa el «yo social» (cómo la persona se muestra ante los demás), mientras que la firma simboliza el «yo íntimo» (como es el individuo en el plano personal). En general, la igualdad y armonía entre el texto y la firma nos habla de una persona auténtica, equilibrada, en armonía consigo misma y con fuerza.

Por el contrario, las diferencias entre los dos planos delatan posibles conflictos, complejos y frustraciones. Cuanto mayores sean las diferencias, mayor será el desacuerdo entre el plano íntimo y el social.

Hablamos de tu firma, ese trazo que le da esa fidelidad a tus decisiones y que al mismo tiempo evidencia muchas características de tu personalidad y hasta de tu estado psicológico.

Si bien la firma ha sido durante gran parte de la historia un elemento clave, pues permitía identificar a las personas y comprobar la veracidad de valiosos documentos, hoy está siendo utilizada para conocer a fondo a una persona.

“La firma es un instrumento muy poderoso. Nos permite tener de manera muy amplia y detallada una visión del hombre”, comenta Víctor Raúl Piña Arreguín, licenciado en Picología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y director de Psicografología.com

Clara Tahoces, en su libro ‘Grafología. Conócete a ti mismo y a los demás a través de la escritura’ apunta diferentes elementos a tener en cuenta a la hora de analizar una firma. Entre ellos, la letra inicial de la firma, la situación de la firma en la página, la proximidad entre la firma y el texto y la dirección de la firma.


Las firma del artista es uno de los elementos más emblemáticos en en un cuadro y lo primero que muchas veces busca el público. Deseamos verificar la autoría de la obra y tratar de averiguar  "algo mas" sobre la personalidad, estado de ánimo y circunstancias en las que se encontraba el artista. La firma es el "sello" final del pintor, que habitualmente suele poner bastante cuidado en escoger el tipo de rubrica con la que va a cerrar su obra.

Algo que para nosotros es tan tan importante, tiene una historia relativamente reciente. No fue hasta el S. XV cuando los artistas empezaron a firmar sus obras. Anteriormente, su  estima y condición social era similar a  la de cualquier otro artesano especializado y no se esperaba que un carpintero o un tejedor, por muy excelente que fuese, firmase su obra. Es con la figura de Giotto y sobre todo con los grandes nombres del Renacimiento (Rafael, Miguel Ángel, Leonardo)  cuando el artista empieza a adquirir el reconocimiento como "genio artístico". Se le considera una persona capaz de realizaciones artísticas que superan la normalidad. Todo lo que concierne a su personalidad cobra un interés especial para el público, que desea ver refrendada en esa firma magistral los rasgos de la genialidad del artista.

Picasso era capaz de pagar banquete simplemente estampando su firma en el mantel. Dalí es tristemente famoso por haber firmado lienzos en blanco que posteriormente eran completados por otros pintores. Hoy en día, en el mercado del arte contemporáneo lo que se paga es ante todo una firma, que estampada sobre casi cualquier cosa, le confiere automáticamente  a un objeto ínfimo la intencionalidad y el valor de obra de arte.

La altura de la letra inicial indica la importancia que se concede uno mismo frente a los demás. Si la altura de la inicial es normal (tiene entre dos y tres veces la altura del cuerpo central de la palabra), se trata de una persona que se encuentra a gusto consigo misma. Sus metas son realistas y camina con paso firme y sin prisas hacia sus objetivos. Si la inicial es baja, estamos delante de un individuo con pocas metas en la vida y que prefiere pasar inadvertido. Es posible que tenga un complejo de inferioridad. Si la inicial es demasiado alta, la persona lucha por ascender y no se conforma con lo que ya tiene. Es susceptible, no acepta la crítica y es fácil herirle el amor propio. Necesita que le reconozcan sus méritos, lo que puede generar insatisfacción.

La anchura de la inicial releva la firmeza con que se camina por la vida. Si la anchura es normal (representa el 70% de la altura y el 50% de la distancia entre letras), se trata de una persona segura que sabe hacerse valer. Una anchura pequeña de la inicial (inferior a los parámetros descritos) responde a una persona tímida, insegura y vacilante y con temor a proyectarse socialmente. Si la anchura es grande, denota fuerza, empuje y aplomo. Quizás los otros puedan sentirse atacados en su terreno.

La situación de la firma respecto a la página nos habla de cómo se sitúa el sujeto en el tiempo y en el espacio y cómo es el contacto con los demás. Una firma a la derecha del papel denota seguridad en uno mismo, extroversión e iniciativa. Pero si está muy a la derecha (tocando el límite del papel) indica impaciencia, precipitación, apasionamiento… Una firma en el centro del papel nos habla de una persona reflexiva y madura, capaz de controlar sus emociones. Si la firma está a la izquierda indica introversión, prudencia, timidez, indecisión. Si la firma casi toca el límite izquierdo de la hoja de papel, nos está indicando temores, represión y un carácter fuertemente introvertido.

Por lo que se refiere a la distancia entre la firma y el texto, cuanto más alejada está la firma del texto, más introvertida es la persona y más barreras pone para que los demás no se le acerquen. Cuanto más cerca está la firma respecto al texto, más extrovertido es el sujeto y más cálido y respetuoso es su trato con los demás. Si la firma roza el texto, el individuo tiene tendencia a invadir el espacio de los otros y se toma demasiadas confianzas hasta el punto de faltar al respeto de los demás.

La dirección del texto de la firma simboliza la ambición del sujeto y el camino empleado para conseguir sus metas. Una firma horizontal nos habla de madurez y autocontrol. El individuo sabe controlar sus estados anímicos. Una firma descendente es indicio de tristeza, enfermedad, cansancio o de una herida en el plano íntimo. Como más descendente sea la firma, más tendrá que ver con una depresión o con una tendencia autodestructiva. Una firma ascendente simboliza que la persona desea mejorar su posición. Cuanto más ascendente sea la firma, más elevadas serán sus pretensiones. Si los objetivos fijados son demasiado ambiciosos e imposibles de lograr, es un camino directo a la frustración y a la infelicidad, ya que la persona ni es consciente de las utopías que se está creando.

Existen características en la firma de cada individuo que marca la diferencia con las demás, aun cuando ésta nunca sea idéntica. En el análisis se toman en cuenta los siguiente componentes:

La presión de la letra. Para los grafólogos, la presión corresponde, en general, a la potencia del libido del individuo. Asimismo, es un reflejo de la intensidad con la que la persona demuestra sus instintos, tendencias y necesidades. 


Firma legible. Significa que el individuo tiene claridad de objetivos, presenta comportamientos responsables, autoestima alta y equilibrio.
Firma semilegible. Suelen ser personas con elusión de la responsabilidad, impacientes y ansiosos.
Firma Ilegible. Según los grafólogos, estas personas suelen ser confusas en sus actos, tienden a presentar dificultad para admitir la autoridad. Son personas evasivas y con problemas de personalidad.
¿Cuál es el futuro de la firma?

En la actualidad, existen medios electrónicos que han empezado a suplir la firma como medio de identificación.

En muchos países, la firma electrónica se ha convertido en un medio digital y eficiente, así como códigos y contraseñas que permiten realizar trámites legales a través de Internet o de manera física.

Otros países han empezado a suplir la firma por identificación de iris o chips por radiofrecuencia (RFID) implementados en algunas partes del cuerpo.

Esto obliga a plantearse la siguiente interrogante: ¿Cómo sobrevivirá la firma a estos retos tecnológicos? 

Se asegura que la firma seguirá siendo no sólo un medio de identificación, sino también un medio para validar documentos y trámites.

Dice Víctor Piña: “El problema de las nuevas tecnologías es que los elementos de identificación pueden ser clonados, la firma no sólo simboliza un medio de identificación, también es la forma más fiel de dar validez legal a documentos y trámites de manera personal. La firma da autorización”, sentencia.

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