jueves, 4 de febrero de 2016

Primero: Pedir permiso a la Madre Tierra

Si algo tenemos que admirar y debiéramos de imitar de los indígenas, es su enorme respeto por la naturaleza. El cómo recolectar las plantas debe ser todo un ritual, en el sentido de hacerlo con tal cuidado que solamente recojamos las plantas que hayamos reconocido y sólo las que usaremos, dando margen a su propia reproducción. Rigoberta Menchú, indígena Guatemalteca del Quiché y Premio Nóbel de la Paz nos habla así en relación a la ceremonia que hace su pueblo para la siembra:

"...Entonces también desde niños, recibimos una educación diferente a la que tienen los blancos, los ladinos, nosotros los indígenas tenemos más contacto con la naturaleza; por esos nos dicen politeístas, pero no somos eso, o si lo somos, es bueno pues es nuestra cultura y nuestras costumbres. De que nosotros adoramos, no es que adoremos sino que respetamos una serie de cosas de la naturaleza. Por ejemplo, el agua es algo sagrado. La explicación que nos dan nuestros padres desde pequeños es que no hay que desperdiciar el agua aunque sobre. El agua es algo puro, limpio, da vida al hombre. Tenemos también la tierra. Nuestros padres nos dicen: hijos, la tierra es la madre del hombre, porque es la que da de comer al hombre y más a nosotros que nos basamos en el cultivo, que dependemos del maíz para vivir, frijol, hierbas del campo. Los indígenas no sabemos comer jamón o alimentos compuestos con máquinas. Entonces se considera que la tierra es la madre del hombre. Y de hecho nuestros padres nos enseñan a respetar esa tierra. Solo se puede herir la tierra cuando hay necesidad. Esta concepción hace que antes de sembrar nuestra milpa, tenemos que pedirle permiso a la tierra. Existe el pom y el copal, es el elemento sagrado para el indígena, para expresar el sentimiento hacia la tierra, para que la tierra se pueda cultivar. 

El copal es una goma que da un árbol y esa goma tiene un olor como incienso. Entonces se quema y da un olor bastante fuerte. Un humo con un olor muy sabroso muy rico. 

Cuando se pide permiso a la tierra para cultivarla, se hace una ceremonia. Nosotros nos basamos mucho en la candela, el agua y la cal. En Primer lugar se le pone una candela al representante de la tierra, del agua, del maíz que es la comida del hombre. Se considera, según nuestros antepasados que nosotros, estamos hechos de maíz. Estamos hechos de maíz blanco y de maíz amarillo. Entonces eso se toma en cuenta y después la candela, que representa al hombre como un hijo de la naturaleza, del universo. 

Entonces se ponen esas candelas y se unen todos los miembro de la familia, más que todo, pidiéndole permiso a la tierra para que de una buena cosecha..." 

Con más razón si buscamos de la tierra las plantas que nos devolverán la salud. Pongamos pues atención en la forma de colectarlas, de almacenarlas y sobre todo de prepararlas.

LA RECOLECCIÓN

Es importante tener en cuenta varios detalles para hacer una colección apropiada de las plantas medicinales. El objetivo es obtener una planta en el mejor momento de sus propiedades curativas y además, por sobre todo, evitar su extinción. Los puntos que se recomiendan para recogerlas son: 
  • a) No recoger plantas de lugares sucios o contaminados: basureros, banquetas, orillas de carreteras, lugares con deshechos industriales, aguas negras o que hayan sido rociados con insecticidas como DDT. Es mejor obtenerlas de lugares aislados o del propio cultivo. 
  • b) Recolectar, de preferencia en un día claro y soleado, a media mañana o media tarde no recoger plantas secas o muy húmedas de lluvia o rocío. 
  • c) Escoger plantas sanas, que no tengan plagas. Quitar todas las impurezas, sacudiéndolas. Solo se lavan las raíces. 
  • d) Usualmente las raíces están en su mejor momento a fines de otoño y durante el invierno; las hojas y tallos concentran más sustancias en verano y principios de otoño (mejor antes de la floración ); las flores habrá que recogerlas durante su máxima floración y antes de caerse los pétalos; el fruto recogerlo maduro y las semillas sacarlas de los frutos también maduros. 
  • e) Recoger solo las plantas que se necesiten y procurar estar seguros que son precisamente las que se buscan.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA LA PROTECCIÓN ECOLÓGICA
  1. Al recoger raíces, cortar solo las raíces secundarias. 
  2. Si se requiere del tallo, hacer cortes a lo largo, no transversales. 
  3. Las hojas, escogerlas de las ramas más bajas y no cortarlas todas. 
  4. Si se van a recoger flores, fruto o semillas, siempre dejar margen a la reproducción de la planta. 
  5. Dejar siempre ejemplares de cada planta en la región, no recogerlas todas de una vez, pues se trata de aprovecharlas, no de extinguirlas. 
  6. Es conveniente que el recolector forme un pequeño banco de germoplasma, particularmente de las plantas que están en vías de desaparición local, se recomienda que cada año se siembren las semillas en los mejores lugares (de acuerdo al tipo de planta), de esta manera se estará contribuyendo en el mantenimiento de la biodiversidad y en el equilibro ecológico local.

EL SECADO

Las plantas secas conservan sus propiedades medicinales hasta por un año, después es necesario sustituirlas. El lugar destinado a secar y conservar las plantas debe conservarse limpio, libre de humedad y bien ventilado. Las hojas, flores y semillas se secan a la sombra, las raíces, cortezas y frutos, al sol. No hay que mezclar el material seco con el fresco. Las plantas de aroma fuerte deben secarse aparte. 

Formas prácticas de secar las plantas: 
  1. Colgar manojos en cuarto seco (como tendedero). 
  2. Extendidas entre dos pedazos de tela natural (manta). 
  3. Guardadas en bolsas de jarcia, colgadas.

Guardado y almacenamiento: 

1. Para guardar las plantas secas, se buscan frascos de vidrio madera u hojalata, bien limpios y secos; cuidado en que las plantas no queden apretadas. 

2. Tratamientos rústicos para guardar las plantas :
  • Rallarlas con un rallador común.
  • Cepillar o astillar con garlopa de carpintero.
  • Cortar con un cuchillo.
  • Quebrar con manos o martillo.
  • Pulverizar con molcajete o molinillo de mano.

3. Cada planta almacenada debe llevar la fecha de recolección, su nombre popular y si es posible, también su nombre científico.

4. También conviene tener una libreta donde se anoten las propiedades medicinales y las maneras de preparación.

SISTEMA TRADICIONAL DE PESAS Y MEDIDAS

La población en América Latina continúa utilizando un sistema tradicional de pesas y medidas. Algunas de las equivalencias dependen de la consistencia de la planta, por lo que son solo aproximadas:
  • Una pizca: 0.06 gramos.
  • Un puño: 14 gramos.
  • Una taza (según el tamaño): 100, 150 a 200 ml. o 40 gr.
  • Una cucharada cafetera: 1-3 gramos o 5 ml.
  • Una cucharada sopera: 3 a 5 gramos o 10 ml.
  • Una copa: 30 a 50 ml.

LA PREPARACIÓN

Las siguiente parte de estos apuntes contiene algunas formas diferentes de preparar las plantas medicinales. 

Estas son fórmulas sencillas hechas con ingredientes accesibles y baratos, que se pueden conseguir en cualquier comunidad más o menos grande. Toda esta información fue recogida de las personas que comúnmente utilizan las plantas, tratando con esto de rescatar lo que persiste de la medicina tradicional, en la cultura de nuestro país. Algunas otras preparaciones fueron tomadas de las fórmulas de la botica antigua. 

Las medidas que se recomiendan son las que comúnmente se usan y que han demostrado, por generaciones no ser tóxicas. Queremos aclarar que esto no es un recetario, solamente es una orientación técnica pues para utilizar bien los preparados que se recomiendan ES NECESARIO UN DIAGNOSTICO CORRECTO. 

Los ejemplos de cada preparación pueden servir para elaborar fórmulas similares con otras plantas. 

No hemos expuesto las diversas propiedades de cada planta. Esta información se puede buscar en los libros de fitofarmacia, de plantas medicinales o de etnomedicina. Para su búsqueda, damos el nombre científico de cada una de las plantas que mencionamos. La mayor parte de las plantas se encuentran disponible sobre demanda. 

Recordemos que hay mucho que estudiar sobre las la etnobotánica, pero mucho más se está perdiendo del conocimiento tradicional y usos dentro del marco cultural de los pueblos indígenas, por lo mismo es una lucha de todos para tratar de conservar, renovar y enriquecer el conocimiento de la herbolaria.

1. LAS ENSALADAS

Los ingredientes necesarios son hojas, flores, tallos tiernos, frescos y desmenuzados con las manos (el cuchillo tiene una acción oxidante). Bien limpios lavados a chorros. Si esto no es posible, poner una gota de tintura de yodo por cada litro de agua para lavar las hojas. Se pueden usar diente de león, berros, llantén, verdolagas crudas, espinacas, acelgas también crudas, pétalos de rosas y de otras flores comestibles de la región. Las verduras se cortan o se rallan. También pueden ponerse raíces finamente picadas como la de ahicoria. 

Se pueden aderezar con sal marina, aceite vegetal comestible, especias y hierbas de olor como tomillo, laurel, mejorana, orégano, albahaca. El ajo también les da un sabor muy especial mezclándolo machacado con el aceite. 

La preparación también puede ser así: en un platón o charola, se frotan los dientes de ajo, luego se extienden las hojas y tallos, encima las verduras, ralladas y sobre ellas, las raíces picadas y las flores. Sal marina, aceite y hierbas de olor al gusto. Bien dispuestos los ingredientes, por sus colores y formas, hacen más atractiva la ensalada. Por su alto contenido en vitaminas y minerales, fibra y azúcares naturales son un excelente alimento y un recurso eficaz contra el estreñimiento. 

Por indicación precisa se comen ensaladas con una sola hoja a la vez como la del diente de león (rica en hierro) para las personas anémicas.


2. LA MACERACIÓN

Otra manera de aprovechar la mayor parte de las propiedades de las plantas es en forma de maceración o remojo. Es útil cuando las plantas pueden perder propiedades al cocinarse. De esta manera, se corta la planta y se deja reposar en agua. 

La maceración de corteza de cedro tiñe el agua de azul y sirve contra las molestias dolorosas de la inflamación de las coyunturas (artritis). Puede tomarse como agua de uso (un litro tomado diariamente a tacitas en ayunas y entre las comidas. 

El jengibre se puede preparar de la misma manera. Se dice que tomado como "agua de uso" durante dos meses previene la gripe. También se dice que tomado dos veces por semana "quita la grasa de las arterias y previene la embolia". 

El palo dulce se utiliza como "agua de uso" diariamente para el tratamiento de la diabetes. 

El palo rojo o palo de brasil, se utiliza para el mismo fin tiñe el agua de rojo. Se toma da la misma forma. 

Las raíces, tallos y cortezas deben machacarse antes de ponerse a remojar para que suelten todo. Las hojas y flores requieren de un remojo de por lo menos 6 horas. Las semillas, tallos, raíces, cortezas un remojo de 12 horas. 

Es importante recordar que hay que filtrar la preparación con papel filtro o en tela cerrada antes de tomar. También recordar que estas preparaciones se descomponen si no se toman el mismo día o se refrigeran.

3. LOS JUGOS

Esta forma también nos permite aprovechar al máximo las plantas. Se trata de tomar el jugo fresco, inmediatamente después de ser obtenido. Para obtenerlo se muele en mortero, metate, molino de mano; o picado finamente y exprimido en una tela o coladera. 

Así se puede preparar el jugo de alfalfa, espinaca, betabel, etc., y es la forma más sabrosa y barata de tomar vitaminas. 

Si se cuenta con una licuadora de mano hacer los jugos es más fácil. La preparación de jugos requiere de hojas y tallos frescos, bien limpios. Ya hecho el jugo se puede endulzar con miel o estevia.


4. LAS PULPAS

De algunas frutas es posible obtener una masa fácil de tomar a cucharadas. Se puede preparar con fruta seca como la pulpa de ciruela, que remojada en agua fría unas ocho horas, o unos minutos en agua caliente, se pasa en una coladera y se retiran los carosos. Esta pulpa se toma a cucharadas al levantarse y al acostarse con efectos que contrarrestan el estreñimiento. 

Otra pulpa que se utiliza para tranquilizar a los niños (y adultos), se prepara con pulpa fresca de zapote blanco, quitando las cáscara y las semillas. 

La pulpa de tamarindo se usa como laxante. 
La pulpa de berros aplicadas en la muela, quita el dolor. 
La pulpa de papa cruda o cáscaras frescas aplicadas a las conyunturas inflamadas también calman el dolor. 
Las pulpas se pueden tomar o usar como mascarillas o cataplasmas.

5. LOS POLVOS

Otra manera de conservar las plantas secas es haciéndolas polvo. Se trata de moler la parte de la planta, lo más fino posible en mortero o en molcajete para las hojas y tallos. Las cortezas y raíces tendrán que pasarse varias veces por un molino de mano. 

El polvo de hojas de guayaba se usa para la diarrea y se prepara con una cucharada cafetera para una taza de agua en infusión. 

El polvo de semillas de calabaza, molidas crudas, expulsan las lombrices intestinales (ascaris y oxiuros). Se pueden preparar en té o en horchata. Una toma diaria por 7 días y repitiéndolo a las dos semanas.


En Colombia y México se prepara:
  • 25 cucharadas de polvo de hoja santa
  • 18 cucharadas de cordoncillo
  • 3 cucharadas de estafiate
  • 3 cucharadas de polvo de epazote
  • 3 cucharadas de polvo de semillas de papaya.
  • Se mezcla todo y se rellenan cápsulas del No. 5 Se toman 3 cápsulas al día (antes de las comidas) por 20 días. La dosis para niños es igual, solo cambia el tamaño de la cápsula que será del No. 2.

6. LA INFUSIÓN

La mejor forma de preparar las plantas es la infusión. Esta forma de preparación es útil para hojas delicadas y flores. 

Se pone a hervir agua sola. Se coloca la planta en una taza (usualmente una cucharadita cafetera rasa para una taza). El agua hervida, se vierte sobre la taza, se tapa, se deja reposar, se cuela y se toma. De esta forma no se pierden los aceites esenciales que suelta la planta. También hay que tener cuidado de mover la taza junto con la tapa antes de tomar para que las gotitas de aceite que quedan en la tapa, caigan a la preparación. Son las más importantes y le dan a la superficie del té un aspecto aceitoso. 

Así preparamos tés comunes como de yerbabuena, manzanilla, albahaca, manrubio y otros. De esta manera aprovechamos mejor sus propiedades que, con el cocimiento, se pierden. 

Las infusiones se pueden administrar de varios modos:
  • En forma de gargarismos, como la mercadela y tomillo para infecciones de la garganta.
  • En forma de lavados o baños para la piel como la hediondilla o la cola de caballo para las heridas infectadas.
  • En forma de lavados vaginales cuando hay flujo blanco o amarillo. Cola de caballo, árnica, canela, boldo, malva, llantén, cuachalalate, cancerina, salvia, rosa, tomillo y romero.

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