lunes, 11 de abril de 2016

La Verdad sobre los Suplementos Dietarios (Cuarta Parte)

Cuando alguien no sabe acerca de suplementación o no domina los conceptos, es mejor quedarse callado y no recomendar nada. O simple: diga que ninguno funciona y se lava las manos. No obstante, existen personas que recomiendan un suplemento sin haberlo estudiado antes y sin consumirlo ellos mismos. Un ejemplo sería el omega 3. Éste es un suplemento muy en boga hoy en día por prevenir muchas enfermedades cardiovasculares y nerviosas (previniendo Alzheimer, déficit de atención y ciertos casos de depresión). No obstante, existen infinidad de empresas que lo fabrican. El problema viene cuando recomiendo el de determinada marca sin conocer siquiera que además de omega 3 contiene metales pesados como plomo y mercurio que pueden alterar el sistema nervioso central y compuestos derivados de la acetona que pueden causar malestar gástrico. ¿Pero necesitas omega 3? Sí. ¿El que sea sin importar la empresa que lo produzca? No. ¿Vas captando mi punto?

22. Te ofrecen determinar el estado nutricional de tu cuerpo con pruebas de laboratorio o un cuestionario

Varios miembros de la industria de alimentos saludables y “profesionales de la salud” no-científicos, usan pruebas que (ellos aseguran) pueden determinar el estado nutricional de tu cuerpo y –por supuesto- definir qué productos deberías comprarles. Uno de los métodos preferidos es el análisis del cabello. Por $35 o $75 dólares, más un mechón de tu cabello, puedes conseguir un estudio computarizado de las vitaminas y minerales que supuestamente necesitas. El análisis del cabello tiene un valor muy limitado (principalmente usado en la medicina forense en el diagnóstico de envenenamiento por metales pesados), pero es inútil como un mecanismo para detectar problemas nutricionales. Si un laboratorio de análisis de cabello recomienda que tomes suplementos, puedes estar seguro que sus computadores están programados para recomendárselos a todo el mundo. Otras pruebas usadas para promocionar suplementos incluyen análisis de los aminoácidos en la orina, pruebas de los músculos (quinesiología aplicada), iridología, tipificación sanguínea, cuestionarios de “deficiencia nutricional y/o estilo de vida, y aparatos electrodiagnósticos.

23. Aseguran ser perseguidos por la medicina ortodoxa y que su trabajo es oprimido por ser controversial

La “teoría de la conspiración” es un intento por ganar simpatía (lástima) al presentar al charlatán como una víctima. Los charlatanes típicamente aseguran que la Asociación Médica de Estados Unidos está en contra de ellos porque sus curas pueden reducir las ganancias de los médicos por mantener a la gente enferma. ¡No creas en semejante tontería! Los médicos con reputación están lo suficientemente ocupados. Además, muchos médicos inscritos en planes médicos prepagados, prácticas de grupo, enseñanza de tiempo completo y servicio para el gobierno, reciben el mismo salario independiente de si sus pacientes están enfermos o no así que mantener a sus pacientes saludables reduce su carga de trabajo más no su ingreso. Lo que si no estoy de acuerdo es que debido a los esquemas económicos de empresas prestadoras de servicios de salud, muchos médicos prefieren recetar pastillas a diestra y siniestra por la presión del número de pacientes diarios que deben atender, sin hacer un análisis de las implicaciones que a futuro pueda tener estos pacientes y otros, que siguen formulando medicamentos que se ha demostrado ser riesgosos en múltiples condiciones y están siendo retirados del mercado y prohibida su molécula.

Los charlatanes también aseguran que hay una “controversia” sobre los hechos entre ellos y “los burócratas”, la medicina organizada o “las instituciones”. Piden a gritos una investigación médica de todo lo que aseguran se puede lograr con sus tratamientos y productos, pero ignoran cualquier evidencia que los refuta. La frase “¿crees en las vitaminas?” es otra táctica que utilizan para aumentar la confusión. Todos saben que las vitaminas son necesarias para el cuerpo humano. Pero la pregunta real es: “¿necesitas vitaminas adicionales más allá de las que obtienes en una dieta balanceada?”. Para la mayoría de las personas, la respuesta es no. La nutrición es una ciencia, no una religión. Está basada en hecho, no en preguntas sobre tus creencias.

Cualquier médico que encuentre una vitamina o cualquier otra preparación que cure la esterilidad, enfermedades del corazón, artritis, cáncer y otras condiciones médicas parecidas, puede amasar una enorme fortuna. Los pacientes irían en bandada a consultar a ese médico (así como lo hacen actualmente con muchos de los que falsamente aseguran que pueden curar esas condiciones), y los colegas lo inundarían con premios ¡incluyendo el muy lucrativo Premio Nobel! Y no te olvides que los médicos también se enferman. ¿Tú crees que podrían conspirar en contra de posibles curas para las enfermedades que los afectan a ellos mismos o a sus seres queridos? Cuando la polio fue dominada, los pulmones de hierro se convirtieron en algo obsoleto, pero nadie se atrevió a resistir este avance sólo porque forzaría a los hospitales a cambiar. Y los científicos tampoco van a llorar o se van a lamentar cuando se pueda vencer al cáncer.

24. Te advierten que no puedes confiar en tu médico

Los charlatanes, que quieren que les creas, te sugieren que la mayoría de los doctores son “carniceros” o “envenenadores”. Exageran los pequeños defectos de nuestro sistema de salud, pero ignorar completamente su propio sistema o el de otros charlatanes. Por la misma razón, los charlatanes también aseguran que los doctores son analfabetas en cuanto a nutrición. Esto también es falso. Los principios de la nutrición son los mismos de la bioquímica y la fisiología humanas, clases requeridas en todas las escuelas de medicina. Algunas escuelas de medicina no dan una clase separada que se llama “Nutrición” porque estos temas ya están incluidos en otras clases en los momentos en que es más relevante. Por ejemplo, la nutrición para el desarrollo y crecimiento se enseña en pediatría, la nutrición para curar heridas se enseña en cirugía, y la nutrición durante el embarazo se enseña en obstetricia. Además, muchas escuelas de medicina sí ofrecen clases separadas de nutrición.

Por supuesto, el entrenamiento de un médico no termina el día en que un médico se gradúa de la escuela de medicina o el día en que termina su especialización. La profesión de médico significa la educación y el estudio toda la vida, y algunos Estados lo requieren para renovar la licencia. Los médicos pueden ampliar sus conocimientos en nutrición leyendo las revistas médicas y los libros de texto, discutiendo los casos con los colegas o asistiendo a cursos de educación continuada. La mayoría de los médicos saben qué pueden hacer los nutrientes y qué no, y pueden diferenciar entre un descubrimiento nutricional real y la charlatanería. Aquellos doctores que no puedan contestar preguntas sobre dietas (planeación de comidas) pueden referir sus pacientes a alguien que sí pueda usualmente a un nutriconista registrado. Como todos los seres humanos, los médicos algunas veces se equivocan. Sin embargo, los charlatanes recetan tratamientos errados la mayoría de las veces.

25. Animan a los pacientes a que apoyen políticamente sus métodos de tratamiento

Hace un siglo, antes de que la metodología científica fuera aceptada abiertamente, las nuevas ideas válidas eran difíciles de evaluar y algunas veces eran rechazadas por la mayoría de la comunidad médica, para luego ser aprobadas. Pero hoy en día los tratamientos que han demostrado ser efectivos, son bienvenidos por médicos y científicos y no necesitan un grupo que abogue por ellos. Los charlatanes buscan apoyo político porque no pueden probar que sus métodos funcionan. En cambio, buscan legalizar su tratamiento y forzar a las compañías de seguros a pagar por él. Una de las señales más seguras de que un tratamiento no funciona es que tiene una campaña política para legalizar su uso.

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